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  • En el marco del Día de la Agricultura Nacional, se destaca la importancia del sector agroalimentario para la economía en su conjunto, pues genera 3.5% del PIB Nacional.

  • Resulta fundamental garantizar la sanidad de los cultivos y la inocuidad de los alimentos, por ser un tema de seguridad nacional para evitar una crisis alimentaria.


Ante el escenario que supone el COVID-19 y sus efectos en la economía mundial, el sector agroalimentario se ha mantenido como uno de los motores económicos nacionales más importantes. Considerado dentro de las actividades esenciales, se evitó que una crisis de salud se convirtiera en una crisis de alimentación por desabasto de alimentos.

Este 2 de julio se celebra el Día de la Agricultura Nacional, fecha que resulta relevante para destacar la labor de los más de 7 millones de pequeños, medianos y grandes productores de todo el país, que han logrado posicionar a México como 9º productor y 8º exportador de alimentos a nivel mundial. De ahí, la importancia del sector para la economía en su conjunto, pues genera 3.5% del PIB Nacional, y se estima una balanza comercial superavitaria por sexto año consecutivo, superior a los 10 mil millones de dólares.

Por lo anterior, resulta de vital importancia garantizar la sanidad e inocuidad de los cultivos para asegurar el abasto de alimentos. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) sin el uso de plaguicidas en la agricultura, las pérdidas en la producción de alimentos debido a plagas, malezas y enfermedades se calculan hasta en un 40%, razón principal para considerar la sanidad vegetal un tema de seguridad nacional, y a los insumos fitosanitarios, como una de las principales herramientas para la competitividad de los agricultores mexicanos, así como para alcanzar los objetivos globales y nacionales de seguridad alimentaria.

Al respecto, Cristian García de Paz, Director Ejecutivo de PROCCYT, Asociación Civil que representa a la Industria de Protección de Cultivos en México, destaca el riguroso proceso de investigación, desarrollo e inversión que existen detrás de un nuevo producto fitosanitario que llega al mercado, pues se requiere en promedio de 11 años de investigación y más de 100 estudios previos, para asegurar los más altos estándares de seguridad y eficacia en campo, con una inversión anual promedio de $286 millones de dólares (alrededor de $5 mil 500 millones de pesos).

Es importante mencionar, señala García de Paz, que utilizados adecuadamente y bajo las instrucciones del fabricante, son productos totalmente seguros tanto para la salud humana como para el medio ambiente, y contribuyen considerablemente con el aumento del rendimiento por hectárea de cultivo. Esto es particularmente importante en el contexto de una creciente población mundial, y de una cantidad limitada de tierra cultivable para la agricultura.

Los herbicidas utilizados para eliminar las malezas -que compiten con los cultivos por la luz solar, agua y nutrientes- han facilitado que en una misma hectárea se pueda producir más que cuando el trabajo es totalmente manual, logrando un rendimiento de aproximadamente 25 por ciento más.

Así mismo, cabe mencionar que el pasado 26 de abril, SENASICA, reportó que, tras un año de intenso trabajo, se concluyó la erradicación de un brote de mosca del Mediterráneo ‘‘Ceratitis capitata’’, detectado en Manzanillo, Colima, plaga que ponía en riesgo más de 200 especies vegetales y la posibilidad de que los agricultores mexicanos siguieran produciendo y exportando productos hortofrutícolas a todo el mundo. Esto, sin los productos fitosanitarios, no hubiera sido posible.